Grand Central


Vestíbulo de Grand Central Terminal, por M. Carmen Voces

Siempre he pensado que ciertas formas de arte, mejor aún, determinados ejemplos de esas formas de arte –y estoy pensando en el cine, la pintura, el dibujo, la arquitectura o la moda– son literarias en sí mismas, algunas casi poéticas, porque el uso que hacen de la imagen o de la materia va más allá de lo que su finalidad estrictamente funcional puede comunicar. Me sucede con algunas películas, como Casablanca o con los edificios de Zaha Hadid y Norman Foster, por citar un par. O con la ropa de Balenciaga, de Saint Laurent, de Givenchy, del sublime Fortuny, tan vinculado, por lo demás, a la literatura a través de su obra. E insisto, la conexión está más relacionada con su esencia que con la materia prima de la que se sirven: por esta razón la música, a mi modo de ver, queda fuera.

Muchos son los cuadros, lugares o edificios que sentimos vinculados a la literatura por sus apariciones en grandes obras. El primero que me viene a la cabeza siempre es la estación de tren Grand Central, en Nueva York, una presencia obvia en esta lista. Obvia por el edificio en sí mismo y por su presencia en una de mis novelas favoritas de todos los tiempos: En Grand Central Station me senté y lloré (Ed. Periférica) de Elizabeth Smart.

En 1864 el magnate naviero Cornelius Vanderbilt compró la estación de tren de Hudson River. Poco después añadió la Estación Central de Nueva York a sus posesiones y consolidó su situación empresarial tendiendo una línea ferroviaria entre Spuyten Duyvil y Mott Haven, para que los trenes de Hudson River pudieran llegar hasta una terminal del East Side donde se centralizaba el tráfico. En 1869, Vanderbilt compró un terreno que se extendía entre las calles 42 y 48, desde Lexington hasta Madison, y construyó en él una terminal nueva, la primitiva Grand Central, aún llamada “Grand Central Depot”. Este edificio, concebido por el arquitecto John B. Snook, costó 6.400.000 millones de dólares y ya estaba anticuado cuando se abrió, en octubre de 1871. A él llegaban tres líneas de tren: New York Central – Hudson River Railroad, New York – Harlem Railroad y New York – New Haven – Hartford Railroad, cada una con su propia sala de espera, zona de consigna y despacho de billetes. Se renovó poco después, hacia 1900, gracias a la intervención del architecto Bradford Lee Gilbert y a la recuperación del interior que dirigió Samuel Huckel.

Con esta renovación surgió la que conocemos como Grand Central Station, con una enorme estructura en acero y cristal que rivalizó con la Torre Eiffel y el Palacio de Cristal. La actualización incluía también su fachada característica y una única sala de espera con una extensión de 16.000 pies cuadrados (alrededor de un kilómetro y medio), ornamentada con águilas de hierro fundido con las alas extendidas de los cuales se conservan dos, uno colocado sobre la nueva entrada de la avenida Lexington con la calle 43 y otro en la esquina de la 42 con la avenida Vanderbilt. Pero no fue la última: la mayor que ha sufrido se culminó en 1931. Esta, aparte de la importante actualización técnica y logística del lugar, configuró la llamada Grand Central Terminal con sus edificios adyacentes destinados a alojar apartamentos (The Marguery, The Park Lane, The Montana), hoteles (Barclay, Chatham, Ambassador, Roosevelt y Waldorf-Astoria) u oficinas. Había comenzado entre 1903 y 1913 y se llevó a cabo por fases. El edificio es fruto del oficio de dos importantes firmas de la época, Reed & Stem y Warren & Wetmore: los primeros se encargaron del diseño de la estación y a Warren & Wetmore debemos los detalles de estilo Beaux-Arts.

Pues bien: hace unos días, mirando los blogs de M. Carmen Voces, me topé con un dibujo maravilloso que reproducía el vestíbulo principal de la estación, hecho por ella. Lo podéis ver aquí y en su página Todo sobre Nueva York. “Me gusta viajar y sacarle el máximo partido a los lugares que visito, o vivo. Disfruto compartiendo esas experiencias, y escribiendo sobre ellas. Supongo que por eso inicié mi primer blog, Todo Madrid, hace ya 5 años. De la misma forma, nació un año más tarde Todo Sobre Nueva York, una guía sin pretensiones con pistas sobre la ciudad, en la que he vivido algo más de tres años. Una ciudad de contrastes y adictiva. Bulliciosa, ruidosa y a veces incómoda, pero en la también existen lugares maravillosos para perderse, como el Village o TriBeCa”, me cuenta Carmen. La conexión entre dibujo y letras fue instantánea: me vinieron enseguida a la memoria Poe, Bécquer, Ruskin, William Blake, Kipling, Alberti, Buero Vallejo, Baudelaire y Rimbaud, William Thackeray, al que el propio Dickens quiso contratar para que ilustrara sus obras, o Stevenson (con formación en ingeniería civil y dibujo) y Edith Wharton, que estudió decoración de interiores. Y la frase de Robert Browning, “Dante quiso una vez pintar un ángel”: según el poeta escocés, Dante sintió la necesidad de utilizar un medio de expresión que no correspondía a su genio. Tal vez los demás también lo hicieron por eso, tal vez en ocasiones la palabra se nos queda corta. Lo cierto es que cuando alguien siente la necesidad de expresarse, de comunicar, o cuando tiene un talento artístico, cualquier vía es buena, y me alegro de que Carmen cambiara ese día la pluma por el lápiz y nos dejara esta belleza que me ha llevado a espigar unas cuantas frases de Smart (en traducción de Laura Freixas) que, como corresponde a una estación de tren, hablan de la espera, y no de la desesperación, del paso del tiempo. De cruzarnos con otras personas y otras multitudes.

“Nuestra aparente distancia gana fuerza.”

“No hay vez en que él pase cerca de mí y yo no sienta cada una de las gotas de mi sangre brincando, reclamando su atención”.

“Qué estacionaria se ha vuelto la vida, y las horas se alargan hasta lo insoportable”.

“La frustración del pasado aplazamiento no puede contenerse mucho más”.

“No me dejaré aplacar por los pacíficos engranajes de la existencia”.

Anuncios

Acerca de Amelia Pérez de Villar

Traductora por el Institute of Linguists of London, he publicado las traducciones La nave de Ishtar, de Abraham Merritt (Valdemar 1991), Sound Bites, de Alex Kapranos (451 Editores, 2007), La estrategia del colibrí, de Francesco Morace (Ed. Experimenta, 2008) Ensayistas y Profetas, de Harold Bloom (2010) Escribir ficción (2011) y Criticar ficción (2012) de Edith Wharton, y Novelistas de Henry James en 2012 (Páginas de Espuma). Debuto en septiembre de 2011 como autora de la edición (traducción, prólogo y notas) de las Crónicas literarias y Autorretrato de Gabriele d'Annunzio (Fórcola Ediciones). Como autora, he publicado relatos en diferentes antologías y revistas, algunos de ellos finalistas de concursos, como "Manuela" (Los nuestros son todos, Fundación Civilia, 2005), "Escena con fumador en blanco y negro" (Canal Literatura, 2007, ganador del Tercer Premio) o "Si yo tuviera el corazón", publicado en el último número de la revista Renacimiento. En febrero de 2012 he publicado el ensayo biográfico Dickens enamorado (Fórcola); y en mayo de 2016 mi primera novela, El pulso de la desmesura (Fórcola). He sido también redactora en prensa escrita y colaboradora en la publicación digital Notodo.com. Más información en mi página web: www.ameliaperezdevillar.com
Esta entrada fue publicada en De hojas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Grand Central

  1. Amelia, me siento orgullosa de que un dibujo mío haya servido para que escribieras esta preciosa entrada.
    El vestíbulo de Grand Central Station es un lugar cautivador, por su propia arquitectura y diseño, y por el ambiente. Un reflejo de la propia Nueva York…
    Gracias!

    • Querida Carmen, yo soy quien tiene que darte las gracias: es un placer tenerte en Delibros. Y con
      una colaboración así, un lujo inesperado. Espero que nos sigas dibujando todos esos rincones de
      Nueva York de los que disfrutas: las fotos de tus páginas siempre son espectaculares, pero ver
      la Gran Manzana dibujada a lápiz es un placer equiparable a volver a disfrutar sin prisas una
      película en blanco y negro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s