Primera feria


Hace muchos años empecé a trabajar “en serio” en la Feria del Libro de Madrid. Tantos, que no recuerdo cuántos. Creo que fueron tres, y coincidieron con tercero, cuarto y quinto de carrera. Fue mi primer trabajo “en serio” porque lo conseguí gracias a un anuncio que vi en un tablón, envié un currículum, conseguí una cita, hice la entrevista y la pasé, y me contrataron. No para el puesto que anunciaban, que requería tener los estudios acabados, pero sí para esto. Fue mi primer trabajo en serio, también, porque llevaba años dando clases de inglés a niños y, aunque conservo buenos recuerdos de aquella etapa y tuve alumnos que me dieron muchas satisfacciones, la docencia no era lo mío, lo he podido constatar después.

Estudiaba Filología porque la nota de selectividad no me daba para entrar en Periodismo, muy alta aquel año. Daba igual, porque no quería ser periodista. Quería leer y escribir, descubrir libros y comentarlos, hablar de ellos, difundirlos como fuese, si valían la pena. Nunca se me había ocurrido que podía hacer todo eso si trabajaba en una editorial, y precisamente a una editorial pertenecía el logotipo de aquella tarjeta prendida en el corcho de la facultad. Longman Penguin España. El puesto que ofrecían era de comercial, de modo que lo único que hubiera podido hacer con los libros era “difundirlos como fuese”, y alguien lo ocupó en su momento. Pero el último año, al acabar la Feria del Libro, me ofrecieron incorporarme en septiembre a la plantilla para hacer la campaña de libros de texto. De ahí pasé a redactar un catálogo. I was on the way. Luego hice uno de los primeros Liber (si no el primero) , en Madrid y fin de la historia de amor. Empecé a trabajar como traductora y el resto de mi trayectoria carece de interés, hasta hace unos años. Pero ya conocéis esta historia.

Desde entonces he ido a la Feria del Libro, ya como visitante, casi todos los años. Longman Penguin España se convirtió en Alhambra Longman y luego en Pearson. Los que habían sido mis compañeros fueron sustituidos por otros a los que no conocía. Empecé a escribir, y al ampliar mi abanico de actividades y lecturas también se amplió el de adquisiciones. Novelas en versión original o traducidas, diccionarios, antologías de relatos, novedades de algún autor admirado, el primer libro de algún amigo… Llegaba la Feria y, a pesar de todos su pesares, errores y defectos, era el momento de ver a Vargas Llosa o Paul Preston en persona, incluso charlar con ellos, de comprar los libros para las vacaciones, de escuchar conferencias de gente de la que siempre había algo que aprender.

Atesoro el autógrafo de Carmen Martín Gaite y el de Montserrat Roig, que ya no están. Me cautivó Fernando Schwartz, que no me pareció en persona ni tan cómico ni tan estirado como en la tele. Cuando veía a un autor al que admiraba al lado de otro mediático, solo el primero y rodeado de gente el segundo, pensaba cuán incómoda tenía que ser esa situación. Me acordaba de Muñoz Molina diciendo, en una clase magistral algo sobre “ese momento tan poco literario que es firmar un libro tuyo a un lector”. Y yo como cualquier wannabe writer de pacotilla dotaba de un halo de glamour y misterio a todo aquello, y al tiempo  lo consideraba bajo un prisma mucho más terreno:

“Pobre, ahí sentado y nadie se acerca a que le firme un libro”.

Bien, pues… firmo mañana. Me estreno como autora firmante en la Feria del Libro. Estaré sentada en un taburete dentro de la caseta de la editorial (Fórcola) junto a otros autores a los que no conozco, y de los que tampoco sé si son o no conocidos. Me siento como si formara parte de una brigada paracaidista, soldado raso que sabe que en algún momento ya cercano va a tener que saltar. Emoción, mucha, y si no miedo (¡qué exageración!) sí al menos cierto respeto. Tras tantos años de lucha, de empeño, de trabajo, ahora me parece que todo ha llegado de súbito y que me ha pillado por sorpresa. Trato de no pensar en ello, de pensar sólo banalidades como qué ropa me pongo, o acordarme de llevar bolígrafo. Pero el asunto estará ahí, y no es baladí. Mañana llegará porque el tiempo no se detiene y tendré que coger un autobús que me lleve al Retiro puntualmente. Y entonces vendrá gente, o no vendrá. Me enfrentaré a ese momento tan poco literario que decía Muñoz Molina en el que el autor sale de las páginas, sale del escondrijo que le permite crear y adquiere voz y rostro:  se encarna, deja de ser  para sus lectoressólo una forma de contar las historias. Y ellos comprarán el libro, o no lo comprarán; pedirán que lo firme, o no lo pedirán. Lo que está claro es que cuando transcurran 36 horas ya habré cruzado esa línea que me separa de una experiencia que un día convertí en mística al verla desde este lado, y ya sabré qué se siente. Se acabará la especulación y probablemente no se parecerá ni a lo que siento ahora ni a lo que sentía entonces. Pero ¿cómo voy a saberlo?

Dickens enamorado (Fórcola Ediciones, Madrid 2012) Feria del Libro de Madrid, Parque del Retiro, caseta 156, mañana sábado 26 de mayo de 19 a 21 horas.

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Acerca de Amelia Pérez de Villar

Traductora por el Institute of Linguists of London, he publicado las traducciones La nave de Ishtar, de Abraham Merritt (Valdemar 1991), Sound Bites, de Alex Kapranos (451 Editores, 2007), La estrategia del colibrí, de Francesco Morace (Ed. Experimenta, 2008) Ensayistas y Profetas, de Harold Bloom (2010) Escribir ficción (2011) y Criticar ficción (2012) de Edith Wharton, y Novelistas de Henry James en 2012 (Páginas de Espuma). Debuto en septiembre de 2011 como autora de la edición (traducción, prólogo y notas) de las Crónicas literarias y Autorretrato de Gabriele d'Annunzio (Fórcola Ediciones). Como autora, he publicado relatos en diferentes antologías y revistas, algunos de ellos finalistas de concursos, como "Manuela" (Los nuestros son todos, Fundación Civilia, 2005), "Escena con fumador en blanco y negro" (Canal Literatura, 2007, ganador del Tercer Premio) o "Si yo tuviera el corazón", publicado en el último número de la revista Renacimiento. En febrero de 2012 he publicado el ensayo biográfico Dickens enamorado (Fórcola); y en mayo de 2016 mi primera novela, El pulso de la desmesura (Fórcola). He sido también redactora en prensa escrita y colaboradora en la publicación digital Notodo.com. Más información en mi página web: www.ameliaperezdevillar.com
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