Queridos lectores, dos puntos


Hace tiempo que este blog está triste. Hace ya meses que no acudo a mi cita semanal puntualmente, contra viento y marea y pase lo que pase como empecé haciendo. Ahora que cada semana recibo un par de avisos de nuevas suscripciones, de nuevos lectores. Ahora que tengo lectores, que es lo que siempre quise tener, y que los incondicionales que estáis ahí desde el principio habéis seguido, sin cansaros.

Yo tampoco me he cansado. Al menos, no del blog. No me ha atacado ese “Third Year Itch” que dicen que ataca siempre, al tercer año. Que sientes que no tienes nada que contar o te aburre contarlo. Pues os diré que el blog no está cerrado. Que no me he cansado de él. Que tengo mucho que contar. Pero algo falla. Algo falta.

No soy capaz de contaros nada como siempre lo hago, y eso que sigo proponiéndomelo todos los viernes. Es como si hubiera una pared de cristal que impide que las cosas salgan como debería. O es mucho más prosaico. Es como estar metida en un bote.

Se me han juntado muchas cosas. Exceso de trabajo, falta de tiempo, abundancia de problemas de los normales de la vida. Cosillas importantes algunas, no tanto la mayoría. Pero alguna gota ha colmado el vaso en algún momento, y no me deja escribir. No me deja casi disfrutar de la literatura. He vuelto al siglo XIX; estoy (re)leyendo a Zola y a las Brontë. Luego seguiré con Proust y con Galdós. Esos son mis modestos planes, por ahora. A ver si logro materializarlos y, entonces, os contaré como siempre hice.

la fotoAsí que habrá posts, y espero que no tarden. Espero que no os canséis de esperar. Necesito que vuelvan a funcionar esos mecanismos internos que te hacen fijarte en las cosas pequeñas, que te inspiran, te llevan a pensar y reflexionar. Hoy me doy por satisfecha con la recompensa de hoy: zapatos de cordones, corbata de punto y pelo engominado para ir al concierto de Georgie Fame, por un lado, y un diez en francés por otro. Y un “no des tanta importancia a estas cosas” por otro, dicho con cariño en el momento justo. Pero casi siempre, la gota que colma el vaso es mucho más pesada y destructiva que toda el agua de la presa de Tous, y resulta complicado sacar la cabeza. En fin. Hasta pronto, espero. Y gracias a todos, por estar ahí, por seguir llegando. Entre tanto, la felicidad puede ser el sol en la ventana. ¿No os parece?

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Acerca de Amelia Pérez de Villar

Traductora por el Institute of Linguists of London, he publicado las traducciones La nave de Ishtar, de Abraham Merritt (Valdemar 1991), Sound Bites, de Alex Kapranos (451 Editores, 2007), La estrategia del colibrí, de Francesco Morace (Ed. Experimenta, 2008) Ensayistas y Profetas, de Harold Bloom (2010) Escribir ficción (2011) y Criticar ficción (2012) de Edith Wharton, y Novelistas de Henry James en 2012 (Páginas de Espuma). Debuto en septiembre de 2011 como autora de la edición (traducción, prólogo y notas) de las Crónicas literarias y Autorretrato de Gabriele d'Annunzio (Fórcola Ediciones). Como autora, he publicado relatos en diferentes antologías y revistas, algunos de ellos finalistas de concursos, como "Manuela" (Los nuestros son todos, Fundación Civilia, 2005), "Escena con fumador en blanco y negro" (Canal Literatura, 2007, ganador del Tercer Premio) o "Si yo tuviera el corazón", publicado en el último número de la revista Renacimiento. En febrero de 2012 he publicado el ensayo biográfico Dickens enamorado (Fórcola); y en mayo de 2016 mi primera novela, El pulso de la desmesura (Fórcola). He sido también redactora en prensa escrita y colaboradora en la publicación digital Notodo.com. Más información en mi página web: www.ameliaperezdevillar.com
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2 respuestas a Queridos lectores, dos puntos

  1. No sabes tu lo que me falla a mi la inspiración y no llega ni trabajando!!! Y llevo 6 años blogueando y 4 con sitio propio. Así que ánimo, que no pasa nada. Ahora es cuando te das cuenta lo difícil que debe ser la vida del articulista profesional. 😉

  2. Julia A. dijo:

    Ay, Amelia. Yo tengo un bloqueo también, por cosas prosaicas, como el alquiler y la luz. Pero las medicinas que estás tomando (las Brontë) sobre todo, seguro que sirven para sanar o romper cristales, o lo que sea. Además, dentro de dos meses llega la primavera. Llevo ya unos añitos siguiéndote, has sido mi ejemplo para varias cosas y quiero que retomes el blog, cuando puedas, cuando tengas ganas y cuando lo disfrutes. Un beso, que igual llega a Madrid helado, pero no por ello es menos afectuoso. Ya sabes. Soy fans tuya. 😉

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